El
pragmatismo en el contexto de lo social
El
pragmatismo es la doctrina filosófica desarrollada por los filósofos
estadounidenses del siglo XIX Charles Sanders Peirce, William James y otros,
según la cual la prueba de la verdad de una proposición es su utilidad
práctica; el propósito del pensamiento es guiar la acción, y el efecto de una
idea es más importante que su origen. Fue
la primera filosofía de Estados Unidos desarrollada de forma independiente, la
cual consiste en reducir "lo verdadero a lo útil" negando el
conocimiento teórico en diversos grados; para los más radicales sólo es
verdadero aquello que conduce al éxito individual, mientras que para otros,
sólo es verdadero cuando se haya verificado con los hechos. Él intelecto es
dado al hombre, no para investigar y conocer la verdad, sino para poder
orientarse en la realidad. El conocimiento humano recibe su sentido y su valor
de este su destino práctico. Su verdad consiste en la congruencia de los
pensamientos con los fines prácticos del hombre, en que aquellos resulten
útiles y provechosos para la conducta práctica de éste.
En
general, para las diversas formas de pragmatismo, la verdad radica en la
utilidad y en el éxito, por lo tanto, todo conocimiento es práctico si sirve
para algo, si es posible de realizar.
El trabajador social debe recibir
formación oportuna, incorporar a su elenco particular un montón de nuevos
conceptos y perspectivas y hacer uso de ellas. Por supuesto que en cualquier
profesión hace falta el sentido común y el conocimiento común o
"vulgar" pero en una profesión que presume de utilizar técnicas y que se
define como científica es exigible una actitud permanente de reflexión y de
búsqueda.
Se debe tratar a los individuos, no como miembros de un
grupo, de una categoría o una clase social; sino precisamente en sentido
contrario, sin establecer distinciones perfectamente inútiles entre las
diferentes clases sociales , podemos abordar un ejemplo "El médico
consciente no practica una medicina para los pobres y otra para los ricos. Puede
considerar una persona dentro de su
conocimiento eliminar a otra que él considere un inepto, sin antes preguntarse
el mismo si él lo ha sido. Hay que ser perfecto para no recordar que en una o
dos oportunidades a nosotros también nos hubieran podido fácilmente “clasificar
entre los ineptos" decía Richmond. El Trabajo Social se basa en
determinadas premisas que no pueden ser probadas, pero que sin ellas carecería
de significado. Estos axiomas son, por ejemplo: el mejoramiento del hombre lo
cual es la meta fundamental de toda
sociedad; a medida que se logran desarrollar los recursos económicos y
culturales de un grupo social, el estándar general de vida mejora
progresivamente; luego tenemos la educación que tiende a elevar el nivel físico
y mental y el bienestar de las gentes, debe ser ampliamente promovida; el lazo
social entre hombre y hombre debe conducir a la realización del viejo ideal de
una hermandad universal. La ética que se deriva de estas premisas, y otras
similares, conduce a dos ideas fundamentales que colocan al Trabajo Social
entre las profesiones humanísticas. La primera es que el acontecimiento humano
está constituido por una persona y una situación, o sea, una realidad subjetiva
y una realidad objetiva, que tienen entre sí una interacción constante. La segunda,
que el método característico del trabajo social, a fin de alcanzar sus metas,
incorpora en sus procesos tanto el conocimiento científico como los valores
sociales.es por ello que hoy en día la parte del investigador social se base en
la investigación acción participativa
Autor : Licenciado ALBERTO PEREZ
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