ESTRATEGIAS DE ENSEÑANZA PARA PROBLEMAS DE APRENDIZAJE
Licdo. Alberto Pérez.
Los trastornos que frecuentemente acompañan al Déficit de Atención son: trastorno oposicionista desafiante, de aprendizaje, depresivo, de ansiedad, conductual, bipolar, entre otros.
La evaluación psicológica es importante porque mediante ella se determina la presencia de uno o más de estos componentes y dependiendo de ello se realiza un adecuado programa para el niño. Tanto la evaluación psicológica como el programa de tratamiento se deben dar dentro del aula, en situación de aprendizaje, para que de esta manera se logren ver las necesidades particulares de cada niño; por ejemplo, determinar qué es lo que el niño no consigue hacer, cuál es el punto de partida para poder ayudarlo, cuál es el primer paso en la secuencia de su aprendizaje que lo conduce a la consecución del objetivo. También es importante considerar el estilo de aprendizaje del niño al momento de decidir qué pasos se van a seguir para cada objetivo y cuándo se darán. Teniendo todos estos datos se pueden determinar las estrategias de aprendizaje que se van a emplear. No hay que olvidar el plantear objetivos operativos de aprendizaje con claridad y de manera explicativa.
Los niños con dificultades de aprendizaje no necesitan solamente de un adulto que entienda sus palabras cuando intentan explicar algo, requieren de acciones funcionales y eficientes, situadas en un marco impregnado de compromiso por todas las personas que intervienen en su vida. Todos, en algún momento de nuestro desarrollo, hemos presentado dificultades para aprender; sin embargo, la pregunta es ¿en qué grado? Lo aceptable es que se presente en relación a circunstancias especiales en la vida de la persona, y ante situaciones muy exigentes. Revisemos ahora lo que propiamente puede llamarse un problema de aprendizaje.
PROBLEMAS GENERALES DE APRENDIZAJE
Quienes presentan estos problemas manifiestan un retraso general de todo el proceso de aprendizaje, observándose lentitud, desinterés, deficiencia en la atención y concentración, todo lo cual afecta el rendimiento global. Estas características se presentan en niños con un desarrollo normal y con inmadurez en el área cognitiva o verbal, lo que provocaría cierta lentitud en el aprendizaje.
Estos alumnos presentan dificultades para seguir el ritmo de aprendizaje común, por presentar problemas a nivel de memoria, junto con una menor capacidad de atención a estímulos verbales y de expresión, y dificultades para evocar y recuperar la información asimilada. Ellos no están en la categoría de retardo mental, ni tampoco presentan un Trastorno Específico de Aprendizaje (TEA), ni alteraciones en su desarrollo sensorial o afectivo. Se trata de un grupo constituido por niños con un desarrollo más lento y con un
ritmo de aprendizaje crónicamente más bajo que el del resto de sus compañeros; son niños con dificultad para finalizar sus tareas, poseen escasa atención, bajo nivel de perseverancia, falta de asertividad en relación con la autoridad y dificultad para hacerse escuchar. En el ámbito familiar son niños que presentan dificultades en la realización autónoma de tareas y generalmente la expectativa de los padres con respecto a ellos es baja.
Abordaje: En el ámbito de la educación, dado que la dificultad para aprender —o el retraso de aprendizaje— no es tan severa ni tan específica como para ingresar a un colegio especializado, se requiere de flexibilidad y adaptabilidad del sistema escolar. Las escuelas deben adecuar las exigencias programáticas a las capacidades e intereses de estos niños y también deben tener en cuenta el número de alumnos por curso. Es importante respetar el ritmo propio de aprendizaje y es necesario realizar una evaluación previa del nivel cognitivo y verbal, que permita planificar un aprendizaje acorde con el nivel de desarrollo de cada niño. La mayoría de estos alumnos logra un nivel de aprendizaje adecuado si recibe una instrucción graduada a partir del nivel de funciones previamente diagnosticadas y si reciben una ayuda oportuna, a través del desarrollo de estrategias cognitivas.
TRASTORNOS ESPECÍFICO DE APRENDIZAJE (TEA)
El Trastorno Específico de Aprendizaje se manifiesta en niños con inteligencia normal o alrededor de lo normal que carecen de alteraciones sensoriomotoras o emocionales severas, cuyo ambiente sociocultural y educacional es satisfactorio. Estos niños no logran un rendimiento escolar normal y presentan dificultades reiteradas en ciertas áreas del aprendizaje, funcionando bien en algunas y mal en otras. Las dificultades dependen de alteraciones en el desarrollo, de la maduración psíquica y neurológica. La presencia de las mismas se da en diferentes niveles de aprendizaje: recepción, comprensión, retención y creatividad, con relación a su edad mental y a la ausencia de alteraciones sensoriales graves. Los niños con este trastorno aprenden en cantidad y calidad inferior a lo esperado de acuerdo a su capacidad. Los factores que intervienen en los TEA pueden ser genéticos disfuncionales (daño o disfunción del SNC); psicológicos, en donde se pueden observar alteraciones en el procesamiento de la información en sus diferentes etapas (percepción, atención, memoria, lenguaje, etc) que alteran intrínsecamente el proceso de aprender. Los factores que acompañan frecuentemente a los TEA pero no los originan son: psicomotores, intelectuales, emocionales o conductuales. Los factores intervinientes que pueden constituir riesgo o alterar el pronóstico son: de privación sociocultural o diferencias culturales con el colegio y bajo nivel de motivación. Los factores consecuentes son: reacciones de angustia o depresivas, desinterés por el aprendizaje escolar y alteraciones familiares.
Abordaje: Según los resultados de la evaluación, en algunos casos es posible indicar el ingreso a un tratamiento psicopedagógico y en otros casos la intervención consiste en sugerir posibles colegios con lineamientos y características apropiadas a las necesidades del niño, con planes de integración. Es necesario evaluar el proceso de aprendizaje en
diferentes etapas y dar sugerencias tanto para el hogar como para el ámbito escolar. La intervención estaría orientada en los siguientes casos: Trastorno de Lectura (dislexia): es un desorden específico en la recepción, comprensión o expresión de la comunicación escrita, que se manifiesta en dificultades reiteradas y persistentes para aprender a leer. El trabajo psicopedagógico debe centrarse en la ejercitación de habilidades metafonológicas, con el objeto de que los niños puedan establecer estrategias de análisis y síntesis fonémicas de las letras y las configuraciones fonológicas pronunciables de las palabras.
Trastorno de la Escritura (disgrafía): es un trastorno de la escritura que afecta a la forma (motricidad) o al significado (simbolización) y es de tipo funcional. Se presenta en niños con normal capacidad intelectual, adecuada estimulación ambiental y sin trastornos neurológicos, sensoriales, motores o afectivos intensos.
Trastorno del Cálculo (Discalculia): se trata de dificultades significativas en el desarrollo de las habilidades relacionadas con las matemáticas. Para un tratamiento eficaz en las dificultades de las matemáticas se debe realizar un plan de tratamiento en el cual prime la estimulación del pensamiento matemático, a través del desarrollo de estrategias centradas en el lenguaje matemático, la resolución de problemas, la auto-monitorización, la memoria, la orientación en el espacio, las habilidades sociales, la conceptualización, la orientación temporal y la organización espacial.
La evolución de los niños que presentan trastornos específicos de aprendizaje llega a ser satisfactoria cuando en las estrategias de intervención se establece una acción conjunta entre el terapeuta, el colegio y la familia. Todo esto se orienta a estimular fortalezas en todas las áreas del desarrollo para afianzar la autoestima y prevenir o aminorar la sensación de incapacidad y dificultad que rodea a estos niños. Con un diagnóstico oportuno y tratamiento psicopedagógico efectivo, logran cursar una escolaridad normal y acceder a la educación superior, teniendo un adecuado desarrollo de su vida.
La enseñanza de las estrategias de aprendizaje para los niños que presentan tanto Problemas Generales como Específicos de Aprendizaje, implica enseñar a emplear las técnicas de manera estratégica en función de condiciones del contexto en donde se incluyen contenidos (conceptos, procedimientos y actitudes), exigiendo habilidades cognitivas como: observar, comparar, ordenar, clasificar, representar, retener, recuperar, interpretar, inferir, transferir, evaluar, aplicando estrategias de aprendizaje de repetición, de regulación, dando un análisis y valoración de conductas estratégicas en áreas específicas. No debemos olvidar que cada niño es diferente a los demás, que cada uno tiene sus propias habilidades y dificultades y por ello las estrategias de intervención siempre serán distintas. Es muy importante saber cómo llegar al niño, no podemos pretender que el niño sea igual a nosotros o a alguien en particular. Debemos de respetar su tiempo de aprender.
Carla Sandoval Cáceres es Licenciada en Psicología y trabaja en Psicología infantil clínico-educacional. Teléfonos 5611245 y 9733-5546. Correo electrónico: carlasando@gmail.com
DISLALIA
DEFINICIÓN
-Se define a la dislalia como un trastorno para la producción de los sonidos articulados, donde no exista una entidad neurológica de base, éstas pueden ser clasificadas en dislalias orgánicas, cuando es determinada por una lesión anatómica de los órganos articulatorios, y dislalias funcionales, cuya causa reside en una mala coordinación muscular, debido a factores etiológicos diferentes. El diagnóstico diferencial se realiza con las disartrias; la terapia se realiza siguiendo las líneas generales de tratamiento para los trastornos articulatorios. Además inciden en el pronóstico distintos factores como el tipo de dislalia, cuantía y calidad de la afección anatómica, así como coeficiente intelectual, atención acústica, cooperación individual y familiar.
-Se hace referencia a las dislalias como alteraciones en la articulación de los sonidos del habla, donde no existe una entidad neurológica de base.
-Dentro de su etiología pueden existir malformaciones o deformidades anatómicas de los órganos articulatorios, dislalias orgánicas; o simplemente una mala coordinación muscular, dislalias funcionales. Es la afección del habla más frecuente en la infancia, de pronóstico favorable en la mayoría de los casos, luego de la realización de un tratamiento logopédico oportuno.
Se aborda el tema con el propósito de brindar un conocimiento general de la entidad, y facilitar su diagnóstico y manejo terapéutico.
-El trastorno del habla más difundido entre los escolares, tanto en educación especial como de educación primaria, lo constituyen las alteraciones en la pronunciación, lo que tradicionalmente se conoce como dislalias.
-Etimológicamente significa dificultad en el habla, del griego dis, dificultad, lalein, hablar, pudiendo definirse como los trastornos de la articulación en los sonidos del habla (pronunciación), donde no exista como base una entidad neurológica.
-El término dislalia no existió siempre. Por mucho tiempo se agrupaban los trastornos de la pronunciación bajo el nombre de dislabia. El suizo Schulter en los años 30 del siglo XIX comenzó a utilizar el término de dislalia para diferenciarlo de la alalia (sin lenguaje); posteriormente los estudios realizados por diferentes autores como A. Kussmaul (1879),
Berkan (1892), H. Gutzman (1927), P. Liebmann (1924), Froschels (1928), y otros hicieron posible el significado que conserva hoy.
-Las causas de las dislalias son diversas. En los años 80 del siglo pasado Soep, intentó clasificar el trastorno teniendo en cuenta la existencia de dislalias mecánicas (orgánicas) y funcionales.
A comienzos de este siglo XX, autores soviéticos trataron de explicar el surgimiento de la dislalia sobre bases de trastornos auditivos de carácter periférico por un lado, y con alteraciones en la función de los órganos de la articulación por otro.
-Según Segre las dislalias son trastornos de la articulación de la palabra, debida a las alteraciones de los órganos periféricos que la producen sin daño neurológico; clasificándolas en orgánicas a consecuencia de lesiones anatómicas en los órganos articulatorios y funcionales, cuya causa está dada por una mala coordinación muscular debido a factores etiológicos diferentes.
-Es necesario tener en cuenta que la pronunciación de los fonemas puede estar alterada de diferentes formas, por sustitución, distorsión y omisión; a su vez pueden variar de acuerdo con el número de fonemas afectados, pudiendo ser simple, múltiple y generalizada. Además la nomenclatura del trastorno correspondiente se determina con el uso del nombre griego del fonema, al que se une el sufijo (ismo). La alteración de la /r/ rotacismo, la de la /s/ sigmatismo, etcétera si el fonema no está incluido en el alfabeto griego, se utiliza dislalia de nombre del fonema en español (Trabajo de Terminación de Residencia Dra. Regal 1984).
CLASIFICACION DE DISLALIAS
Según las causas podemos clasificar las dislalias en:
Dislalia evolutiva, corresponde a una fase del desarrollo infantil en la que el niño no es capaz de repetir por imitación las palabras que escucha, a causa de ello repite las palabras de forma incorrecta desde el punto de vista fonético. Dentro de una evolución normal en la maduración del niño, estas dificultades se van superando y sólo persiste más allá de los cuatro o cinco años, se puede considerar como patológicas.
2. Dislalia funcional, es un defecto en el desarrollo de la articulación del lenguaje, puede darse en cualquier fonema, pero lo más frecuente es la sustitución, omisión o deformación de la /r/, /k/, /l/, /s/, /z/ y /ch/. Las causas pueden ser las siguientes:
. Escasa habilidad motora de los órganos articulatorios
. Dificultades en la percepción del espacio y el tiempo.
. Falta de comprensión o discriminación auditiva.
. Factores psicológicos (pueden ser causados por celos tras el nacimiento de algún hermano, la sobreprotección,)
. Factores ambientales.
. Factores hereditarios.
. Deficiencia intelectual.
Dislalia audiógena, esta alteración en la articulación es producida por una audición defectuosa provocando la dificultad para reconocer y reproducir sonidos que ofrezcan entre sí una semejanza, al faltarle la capacidad de diferenciación auditiva, dificultando la pérdida auditiva en menor o mayor grado la adquisición y el desarrollo del lenguaje, el aprendizaje de conocimientos escolares, trastorna la afectividad y altera el comportamiento.
4. Dislalia orgánica, son aquellos trastornos de la articulación que están motivados por alteraciones orgánicas. La dislalia orgánica puede ser de dos tipos:
. Disartria, recibe este nombre cuando el niño es incapaz de articular un fonema o grupo de fonemas debido a una lesión en las áreas encargadas en el lenguaje.
. Disglosia, la alteración afecta a los órganos del habla por anomalías anatómicas o malformaciones en los órganos del lenguaje son siempre causa de defectos de pronunciación. Sus causas están en malformaciones congénitas en su mayor parte, pero también pueden ser ocasionadas por parálisis periféricas, traumatismos, trastornos del crecimiento.
Estas alteraciones pueden estar localizadas en los labios, lengua, paladar óseo o blando, dientes, maxilares o fosas nasales, pero en cualquier caso impedirán al niño una articulación correcta de algunos fonemas.
3. DIAGNÓSTICO
Teniendo en cuenta la clasificación inicial, las dislalias orgánicas, pueden interesar los diferentes órganos articulatorios, siendo la toma dependiente de cada zona específica.
La dislalia labial puede verse en los casos de parálisis facial y en el labio leporino.
La parálisis facial unilateral de los músculos de la cara produce en el paciente una dificultad subjetiva para articular las sílabas que contienen las consonantes labiales. La mayoría son de origen periférico, y pueden curar ya sea espontáneamente o mediante tratamiento médico. Cuando esto no ocurre, el trastorno articulatorio suele alcanzar una efectiva y espontánea compensación funcional por acción de los músculos vecinos homo o contralaterales. Solamente en contados casos el timbre vocal queda algo deformado y habrá
que recurrir a la atención logofoniátrica, practicándose iguales técnicas que en el labio leporino.
El labio leporino como malformación congénita, se caracteriza por una fisura paramediana uní o bilateral que divide el labio superior en 2 y en algunos casos en 3 partes asimétricas. Esto interesa todos los tejidos que constituyen el labio superior, siendo interrumpido el anillo muscular, que como esfínter limita y regula la abertura bucal y constituye el músculo orbicular de los labios. Se comprende así que todos los movimientos a este nivel resultan deformados especialmente para la articulación correcta de los fonemas bilabiales.
Las dislalias de origen dental y maxilofacial, están en igual grupo, porque la conducta a seguir es muy parecida. Las malformaciones de las arcadas alveolares o del paladar óseo y las mal oclusiones dentales, traducen trastornos del habla.
Su interferencia sobre el mecanismo de la palabra es mucho más evidente en la infancia. Si la normal articulación fonética se encuentra ya bien automatizada, cuando aparece la patología odontomaxilar, las alteraciones del habla serán menores o transitorias, pero de cualquier manera desaparecerán solamente con la intervención del ortodoncista o del cirujano maxilofacial.
En el adulto, la caída de múltiples piezas dentarias, la mala oclusión de las arcadas dentales por fractura o luxación de una o ambas articulaciones temporomandibulares, influyen poco en los fonemas; la lengua, los labios, los arcos alveolares, los carrillos, etcétera compensan o pueden sustituir bastante la zona dentoalveolar.
En el niño las condiciones anatómicas anteriormente mencionadas, determinan en forma refleja y secundaria una imperfecta posición o movilidad de la lengua, y es precisamente ésta la que al final empeora la articulación de la palabra y hasta puede agravar la dismorfia maxilodental.
En los niños más pequeños, la patología odontomaxilar puede modificar también la función deglutoria de la lengua (deglución atípica), alterando a su vez la función articulatoria; lo mismo sucede con la incidencia de hábitos deformantes.
Dentro de las dislalias de origen lingual debemos mencionar al frenillo sublingual, pues se le atribuye, aun entre personas cultas, ser el responsable de las dislalias más variadas, así como también otras afecciones del habla como la tartamudez y la disartria; se ha demostrado que pocas veces el frenillo es tan corto como para dificultar la articulación, y cuando sucede sólo están comprometidos los fonemas /r/ y /l/ (Trabajo de Terminación de Residencia. Regal, 1984).
Las dislalias nasales y palatales, pueden incluirlas en el mismo grupo pues sus patologías se caracterizan por modificar la resonancia de los fonemas, por aumento (rinolalia abierta), o una disminución (rinolalia cerrada). En los casos más leves no se trata en realidad de dislalias, porque no está afectada la articulación, sino sólo en los casos más acentuados hay verdadera dislalia (fisura palatina); en la rinolalia cerrada, las causas fundamentales son por obstrucción de la cavidad nasofaríngea (pólipos, vegetaciones adenoideas, tumores, etcétera), mejorando en la mayoría de las veces con el tratamiento quirúrgico correspondiente.
En las dislalias funcionales, el defecto articulatorio no depende de una alteración anatómica de los órganos que intervienen en este proceso.
Su etiología puede ser variada y Segre señala dentro de éstas los retardos en el desarrollo del lenguaje secundario a retraso mental y déficit auditivo específicamente; la disfunción puede interesar uno o más sonidos independientemente de la zona de articulación, pudiendo las consonantes ser deformadas, omitidas, sustituidas y en ocasiones aparecer de manera alternante sobre todo en los casos de retraso mental.
En el déficit auditivo la secuela más notable es el defecto de la palabra. Cuando aparece en la primera infancia, no permite un desarrollo espontáneo del habla.
Shlorhaufer, puntualiza que en estos casos los movimientos articulatorios transcurren en forma más tosca y llamativa, que en los niños de audición normal.
Perelló, señala que hay tendencia a articular mejor las vocales, lo que coincide con otros autores, con respecto a las consonantes las fricativas son las más afectadas.
Finalmente, mencionaremos las dislalias de tipo fisiológico, como su nombre lo indica, son aquellos trastornos articulatorios de carácter transitorio que se observan durante las primeras etapas de desarrollo del habla en el niño, y que van desapareciendo a medida que se fijan y automatizan los modelo acústicos motores verbales del ambiente. Esto hay que saberlo respetar y no pretender que el niño queme etapas hablando con perfección articulatoria, cuando esto no es posible, por razones sensomotrices de maduración incompleta, pues esta actitud perfeccionista a destiempo puede dar lugar a una concientización exagerada del acto verbal y llevar consecuentemente a la tartamudez.
4. TRATAMIENTO
-Ésta se efectuará teniendo en cuenta las líneas generales de tratamiento, para los trastornos articulatorios.
- Utilización de articulaciones o cualidades de articulación, que lleve implícito el esqueleto funcional del fonema afecto.
- Movimientos biológicos con similares bases de funcionalismo.
-En las dislalias orgánicas se debe realizar la corrección de la deformidad o malformación anatómica, y valorar posteriormente la terapia logopédica.
- El logoterapeuta evocará las posiciones y los mecanismos normales de los distintos fonemas, enseñará al sujeto a repetir el movimiento correcto. Se valdrá para esto de la imitación visual, acústica y sinestésica de su propia articulación, que solicitará al paciente como fonema aislado en un principio, para sumarla luego en sílabas y sucesivamente en palabras.
- Dentro de los factores que influyen en la evolución se encuentran, el coeficiente intelectual, la atención acústica, la cooperación individual y las características del ambiente sociofamiliar. Se plantea que esta terapia debe ser presentada al niño, como un entretenimiento, en el cual encuentre gusto y justificación instructiva, repitiéndolo diariamente hasta llegar a la automatización de los fonemas aprendidos
yo necesito una recomendacion para poder evaluar a mi hijo de 13 años con problemas de aprendizaje lento y inrritacion cerebral el esta en 1er año
ResponderEliminar